martes 30 de junio de 2009

CALLOS CON GARBANZOS AL ARREBATO


Todos los años la misma historia. Estoy yo tan tranquilo con mi dieta de tortuga a base de lechuga, cuando una mañana (normalmente de un día de un calor imposible) alguna neurona se funde en mi interior, se me desparrama la voluntad como cuentas de un collar roto y a tomar por saco. El gordo malévolo que encerraba con siete llaves en mi interior me hondureña un golpe de estado y toma el poder. Rebusca ansioso por los cajones despreciando verduras y yogures, pechuguitas de pollo o aliños inofensivos hasta dar con lo que quiere: un bote de garbanzos y una lata de callos. No, no... grita el asténico y formal dietista flaco que aún intenta mantener la cordura, pero mi gordo interior le tapa la boca con un puñado de aceitosas y saladas (y exquisitas) patatas fritas y se abalanza sobre los fogones. Tiembla cintura, sollozad trabajados abdominales, arrepiéntete contenida papada. El gordo ha vuelto. Y tiene hambre.
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Ingredientes: 1 bote de cristal de garbanzos, 1 lata de callos, un bote de salsa Tika Masala (un curry indio), 1 paquete de taquitos de jamón, 6 rodajitas de chorizo, 1 lata de cebolla frita, 3 dientes de ajo, aceite de oliva y sal
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Preparación: en un perol, ponemos un poco de aceite y los ajos picaditos. Cuando se doren añadimos el contenido de nuestra lata de cebolla frita, un puñado de taquitos de jamón y unas rodajitas de chorizo (cortadas finas para que se hagan antes). Le damos una vuelta, ponemos un poco de sal y añadimos tres dedos de agua (o caldo si tenemos por ahí un brick), poca cosa que no queremos que quede demasiado caldoso. Lo dejamos hirviendo 10 minutos y añadimos el contenido de la lata de callos y una cucharada generosa de nuestra salsa hindú Tika Masala (se encuentra fácil en cualquier Carrefour, Corte Inglés o similar) que le va a dar un toque de picante suave muy rico. Removemos hasta que los callos se suelten y echamos los garbanzos de bote tal cual vienen, mezclamos bien y los dejamos a fuego suave, añadiendo un poco de agua si hiciera falta, otros quince minutos (o hasta que probemos un garbanzo y esté a nuestro gusto, que suele ser lo más fiable) y listo. Iba a decir que una receta de casquería fina, pero la verdad es que hablando de callos y garbanzos, la palabra “fina” quizás no sea la más adecuada.

sábado 13 de junio de 2009

GAZPACHO DE PERA


Podéis llamarme intransigente pero jamás votaría a un partido que pusiera como cabeza de lista a un microondas. En general no me gustan los aparatos, y sólo hago dos excepciones. Una es obvia: el abrelatas. Teniendo en cuenta mi tipo de ingredientes favoritos, sería un poco raro que no sintiera simpatía por este artilugio, dado que además, a sus años, no tiene uno ya la dentadura para abrir latas a dentelladas. El otro es la batidora, lo que antaño y generalizando se llamaba la Minipimer. Es, quizás, el único aparato enchufable que utilizo y es el que vamos a usar hoy para nuestra refrescante receta de gazpacho de pera. Hubiera debido llamarlo postre de pera, pero dada su languidez hipocalórica, me parecía que llamarlo "postre" era una injusticia para con esos rutilantes monumentos de la obesidad con chocolate, nata, kilos de azúcar, mantequilla y huevos a porrillo. Aunque rico y refrescante, es una cosa más bien herbórea y como de obseso por perder alorzamientos abdominales. En realidad, es una ilusión de postre, una fantasía sacia ansiedades, tan escueto y versátil que podría tomarse tanto al final de la comida, como al principio. En realidad el hecho de que esté rico, casi no justifica su existencia. Decía Sartre que el hombre es un proyecto inútil. Eso es porque no conocía este postre. Dios mío, creo que tengo una bajada de azúcar.
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Ingredientes: 1 lata de peras en almíbar (mejor si no es un almíbar muy dulce), 1 limón, un manojo de albahaca fresca.
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Preparación: escurrimos el líquido de la lata de peras en almíbar y ponemos la fruta en un vaso para batir. Le añadimos el zumo del limón que habremos exprimido previamente, y unas cuantas hojas de albahaca fresca. Lo batimos todo bien (si nos gusta más líquido se le puede añadir un poco del almíbar que le habíamos quitado) y lo dejamos enfriar en la nevera hasta el momento de servir. Lo presentamos con una hojilla de albahaca y tenemos un postre de lo más chulo y frugal.

lunes 8 de junio de 2009

OPEN YOUR MIND: BE "LATA"

Es lo que tiene viajar, que te da un mundo y una cosa así como cosmopolita. Vuelve uno de la madrileña Feria del Libro y te sientes ya distinto, metamorfoseado por el viaje y la aventura vital. Hablando ya hasta idomas extranjeros de esos. Ay, señor.

Con la escritora Paloma Puya, autora de "Las aventuras deDaniela Malospelos,
con la que tuve la suerte de compartir caseta y algún (inocente) achuchón.

Pero por mucho que cambiemos no es cosa de perder los modales, así que lo primero es dar las gracias. Por ejemplo a los intrépidos caseteros (Udl Libros y Aliana) que me dieron cobijo y guarida y me mimaron y agasajaron debidamente. Pero ¿qué sería de la feria sin lectores? Seguramente un montón de señores/as pelmazos de los que escribimos libros, muy posiblemente matándonos unos a otros y muy probablemente entregados al canibalismo o pasatiempos similares. Afortunadamente, la presencia del público modera nuestros naturales instintos, exacerba nuestra innata hipocresía y nos hace aparecer como seres correctos y medio civilizados. Son pues los lectores los que mantienen la feria literalmente viva. Así que gracias también a ellos que además son los que pagan y costean nuestras bacanales, limusinas y lujosas villas en Cerdeña.
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Con una bella lectora que se acercó a saludarme.

Mención aparte merecen los habituales de este blog que habéis tenido el detalle de pasar a saludarme. Poneros caras ha sido una de esas experiencias absolutamente felices y reconfortantes. No daré nombres por si me olvido de alguno y quedo fatal, pero como soy muy agradecido tomo nota y así el día que lleguen los míos estaréis en una salvadora lista Falsarius y os libraréis de la guillotina (los míos, que son un poco bestias)


Magnífico y sorprendente arco iris sobre la feria. Sinceramente creo que no me
merecía tanto despliegue, pero bueno, estos detallitos siempre se agradecen.

Lo dicho, un fin de semana estupendo, pero hasta el año que viene no más que me envicio.

jueves 4 de junio de 2009

PERIPLO FERIANTE

La avidez monetaria de mis osados editores de la Compañía Oriental de la Tinta no conoce límites y véome así obligado a lanzarme a esos diabólicos caminos de dios en aras de la promoción de mis libros. Con tal motivo, tengo el placer de comunicar a mis pacientes lectores que mi próxima parada será en la madrileña Feria del Libro. El sábado 6 de junio estaré en la caseta nº 27 (Udl Libros) en horario de mañana y tarde (¿pero el esclavismo no estaba abolido?). Asímismo, el domingo por la mañana firmaré en la caseta nº 32 (librería Aliana) donde estaré encantado de atenderles siempre que no aprovechen para tirarme cacahuetes.

domingo 24 de mayo de 2009

ESCUETAS DE POLLO


100 gramos. Cien malditos gramos. Eso dice que has adelgazado la báscula cornúpeta y bocazas que tienes bajo tus pies. Después de tres semanas de régimen tiránico y opresor, en los que la única grasa que hemos visto ha sido la del “3 en 1” que le ponemos a la puerta de la nevera, que se está oxidando de no abrirla, es una cantidad bastante deprimente. ¿Vamos a desmoralizarnos por eso y a tirar la toalla? (en realidad la toalla ya la habíamos tirado hace un rato, cuando nos estábamos pesando, convencidos de que era su peso el que inflaba el nuestro) Nada de eso. En la línea de platos no hipercalóricos que venimos manteniendo últimamente, tengo el placer de presentaros estas escuetas de pollo, una receta rica y moderada, que yo he acompañado con unas patatas de bote que, si os ha dado por el talibanismo nutricional, podéis sustituir por vuestros hierbajos favoritos. O por un bocadillo de panceta que, a estas alturas, es lo que nos va pidiendo ya el cuerpo.

Ingredientes: 1 pechuga de pollo, leche, 1 limón, 1 bote de cristal de patatas, 1 lata pequeña de cebolla frita Hida, aceite de oliva y sal.

Preparación: cortamos la pechuga en filetillos finos y los ponemos en un plato hondo. Cubrimos con leche y el zumo de medio limón y lo dejamos macerando una horita. Cuando llegue la hora de comer, lavamos unas cuantas patatas de bote y las cortamos en rodajas. Ponemos un poco de aceite en una sartén y le damos una vuelta a las patatas para que cojan un poco de color. Añadimos el bote de cebolla frita, un poco de sal y removemos bien. Cuando lo veamos con color, lo ponemos en un plato a modo de cama para nuestro pollo. Es el turno de freír los filetillos. Nuevamente ponemos un poco de aceite (poco) y vamos haciendo el pollo con cuidado. Al principio soltará la leche y tendrá un aspecto sospechoso, pero esta enseguida se evaporará y los filetillos comenzarán a coger un aspecto tostado de lo más apetecible. Hay que estar atento para que no se nos quemen. Los ponemos sobre las patatas con un poco de sal y listo.

Íntima confesión: como sale en la foto y no voy a ponerme a borrarla con el photoshop, he de reconocer que le puse también una alcachofa que andaba perdida por la nevera, salteándola al principio con las patatas. Si vuestra religión dietética os lo permite, merece la pena.

domingo 17 de mayo de 2009

BARBATESA


Qué bonita, qué redonda, qué puñetas, qué bonita es mi hamburguesa. Eso me digo ahora, claro. Pero cuando las buenas y caritativas gentes de conservas Isabel, a raíz de la publicación de mi receta de "Atún vacío", tuvieron a bien enviarme una cestilla con una variedad de productos suyos, confieso que la miré con desconfianza. Una hamburguesa de atún, sin carnaza, no grasienta y encima precocinada no invitaba más que a la sospecha. Pero hete aquí que el destino plantó en mis dominios una banda de adolescentes hambrientos de lo más peligrosos y decidí convertirlos en mis particulares conejillos de indias (así aprenderían a no ponerme 36 veces seguidas el disco de Lady Gaga). Preparé las hamburguesas en plan tradicional y las planté delante de sus granulientas narices. Al principio hubo alborozo, mas luego, al descubrir que no eran de carne, recelo (con lo cual saqué mi primera conclusión: adolescentes sí, pero no gilipuertas). Finalmente les venció el hambre y decidieron que no hay nada que no sea deglutible bien empapado de ketchup y mostaza. Y fue un éxito. Total. Tanto que no resistí la tentación de prepararme una yo mismo. Demonios, aquella herética hamburguesa de atún estaba rica de cojones. Y de repente lo vi claro. Si Hamburgo (más concretamente su puerto) dio nombre a la hamburguesa de carne, sólo había un puerto pinturero y molón que pudiera dar nombre a la de atún: Barbate. Había nacido la barbatesa.

Ingredientes: 1 paquete de hamburguesas de atún “Abrir y listo” de Isabel, pan de hamburguesa, 2 lonchas de bacon, tomate, lechuga, cebolla, aceite, ketchup y mostaza.
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Preparación: cortamos las dos lonchas de bacon por la mitad y las hacemos en una sartén hasta que estén doradas y crujientes. Abrimos el paquete de hamburguesas (vienen dos) y ponemos una en la sartén con un poco de aceite, hasta que se nos haga por ambas caras (lo que será muy rápido). Calentamos un poco el pan en la tostadora, ponemos lechuga, tomate y cebolla al gusto y plantificamos encima nuestra hamburguesa, rematada gloriosamente con el bacon tostadillo (sino tanta comida sana de golpe puede causar un grave shock en estómagos no acostumbrados). Chorreoncillo de mostaza y ketchup, y barbatesa completada con éxito.

sábado 2 de mayo de 2009

FAMÉLICAS DE SALMÓN


Antes de que la gripe porcina (a la que ahora han bautizado como gripe A, un nombre mucho más de coche que de enfermedad. A saber: me he comprado un Gripe A con dirección asistida, 150 caballos y GPS de serie. Suena estupendo, dan ganas de tener una)... repito, antes de que la gripe porcina nos llene el cuerpo de virus mutantes y nos dé un sabediós de magnitud desconocida, he decidido limpiar mi conciencia y poner mis asuntos espirituales en orden. Así pues, contrito, cariacontecido y bastante arrepentido por la sucesión de recetas obesizantes a que últimamente os he sometido de forma tan irresponsable como pertinaz, corro raudo a enmendar mi error. Y lo hago con estas “Famélicas de salmón”, notablemente menos calóricas que las recetas anteriores pero que, no obstante, son un rico refrigerio. Monacal pero rico. Adiós azúcares, hasta siempre amadas calorías, hasta la vista hidratos de carbono. Va a ser un verano jodidamente largo.

Ingredientes: 1 sobre de salmón ahumado (Carrefour en este caso), 1 puerro, 1 envase de crema de queso de cabra President, aceite y sal.

Preparación: lavamos bien el puerro, lo partimos y lo cortamos en tiras finitas (en juliana, vamos). Ponemos un poco de aceite en la sartén y lo salteamos hasta que coja color, pero manteniendo una textura crujiente, con un poco de sal. Lo escurrimos bien y lo ponemos en un plato, donde lo mezclamos con un poco de crema de queso de cabra. Extendemos las lonchas de salmón, las rellenamos con la verdurilla y las enrollamos haciendo una especie de rollitos curiosones. Sólo queda ponerlos en un plato y adornarlos con un poco de nuestra salsa favorita.

sábado 25 de abril de 2009

DONUT BORRACHO


El otro día, para mi sección en el programa "A vivir que son días" que dirige Montserrat Domínguez en la cadena Ser, me propusieron un reto curioso. Se trataba de inventar una receta que fuera un homenaje a la novela “Ultimas tardes con Teresa” del flamante premio Cervantes, Juan Marsé. Teniendo en cuenta que la novela nos plantea algo así como “la distancia entre el mundo obrero y la burguesía urbana, como un fresco de esa España de mediados de los sesenta, en Barcelona” el asunto era, por decirlo sin rodeos, jodidillo. Lo malo es que lo jodidillo a veces mola (somos así los humanos), así que muy convencido acepté y dije que contaran con ello. Tenía 24 horas. En plan Jack Bauer. Con dos. Os ahorro los detalles, pero las primeras veintitrés horas fueron como el reto, jodidillas, pero a la veinticuatro la luz se hizo y como si fuera una serie de televisión, lo vi claro. Un Donut haría el papel de “Pijoaparte”, una crema catalana sería nuestra particular y dulce Teresa, y una botella de Pedro Ximénez le daría el toque charnego e inmigrante. Nació así este DONUT BORRACHO, un postre muy años sesenta, de cuando las calorías excesivas eran lo único que no era pecado.
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Ingredientes: 1 Donut, 1 envase de crema catalana preparada (hay varias marcas, la de Dhul, por ejemplo está rica), 1 botella de Pedro Ximénez (debería sobrar o tenemos un problema), caramelo líquido.
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Preparación: en una sartén al fuego ponemos a reducir un chorreón de Pedro Ximénez. Cuando se evapore el alcohol y veamos que va cogiendo un poco de consistencia, abrimos el Donut por el medio y ponemos en la sartén la mitad inferior para que se empape en el vino. Lo sacamos con cuidado (y con una espumadera, claro) y lo ponemos en un plato. Lo untamos bien de crema catalana y lo cubrimos con su otra mitad, que habremos empapado también en el vino de la sartén. Ya de perdidos al río, lo adornamos con un poco de caramelo líquido. Va a quedar de lo más chulo. Eso si, es recomendable no pesarse en unos días. Para ahorrarse disgustos, más que nada.

martes 14 de abril de 2009

HUEVO IMPREVISTO


No tengo ni idea de si fue antes el huevo o la gallina, lo que tengo claro es que cuando el huevo apareció, el pan estaba allí esperándole. Ven p´acá, yema, que te unto, debió decirle sicalíptico (el pan puede ser muy ordinario cuando se pone). La cosa es que huevo y pan son una pareja entrañable y apetitosa, pero tienen un problemilla de imagen. Por ejemplo, te llega un ligue a casa de forma imprevista (imprevista e improbable, porque estas cosas sólo pasan en las películas, y cada vez menos) y si además de que te pilla con la ropa para planchar en el salón y la ropa interior tendida alegremente en el baño, todo lo que tienes para ofrecerle es una rebanada de pan y un huevo, y va y se queda y te quiere mucho, desengáñate, no es un ligue. Es tu mujer o tu esposo y lleváis veinte años casados. Pues bueno, pues vale, ¿y qué si es así? ¿No tenéis por ello derecho a cenar como dios manda? Si además del pan y el huevo tenéis un poco de vino dulce y algo de foie, sin duda alguna. Rico de restaurante. Y con lo que os ahorráis no cenando fuera, podéis contratar a una asistenta. Que ya os vale.

Ingredientes: 1 huevo, 1 rebanada de pan de molde ( en mi caso Bimbo integral 8 cereales), vino Pedro Ximénez , 1 medallón de mousse de pato Aoste (o foie-gras del que tengas), aceite y sal.

Preparación: en una sartén caliente ponemos un chorreón generoso de Pedro Ximénez. Dejamos que se evapore el alcohol y cuando empiece a coger una apariencia menos líquida, ponemos en la sartén nuestra rebanada de pan, sin ningún miramiento. Que empape por un lado y, rápidamente (mientras sea manejable, que si la dejamos mucho se nos ablanda) le damos la vuelta y que empape por el otro lado. La sacamos con una espumadera y la ponemos en el plato en el que vayamos a presentar. Dejamos los restillos de vino en la sartén, añadimos un poco de aceite y una dosis al gusto del foie-gras o similar. Removemos bien y cuando esté caliente, ponemos allí el huevo. Lo tapamos y lo dejamos hasta que esté hecho. Lo ponemos encima del pan, con un poco de sal (y si quieres, algo de perejil) y nos queda un plato de mucho lucimiento.

miércoles 8 de abril de 2009

POSTRE LAICO DE SEMANA SANTA


Ni torrijas ni leches. Toda esa plétora de cristos moribundos coronados de espinas sanguinolentas, vírgenes sollozantes, o romanos sádicos y guantanameros (del mismo Guantánamo o de un pueblo cerca) no es que abran precisamente el apetito. Menos aún si vas por la calle y te ves rodeado por unas hordas de individuos vestidos de inquisidor medieval, que darían miedo a los malos del código Da Vinci (no te cuento ya a los niños). Así hace uno ayuno, abstinencia, vigilia y lo que haya que hacer. Juerguitas las justas. Qué mal rollo. En esa tesitura, Falsarius Chef, atento a las necesidades de los no tocados con el don de la fe, os ofrece este postre pagano y jacarandoso que espero os sirva de solaz y alborozo en estos días festivos. Porque te digo una cosa, habiendo telediarios ¿quién necesita semanas santas?
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Ingredientes: 1 bolsa de pan Bimbo “Milk” (es un pan de molde nuevo, redondo y con pepitas de chocolate), leche evaporada Ideal, mermelada de frambuesa (o de la que más te guste o tengas en casa) 1 postre lácteo de chocolate (de esos tipo yogur de chocolate).
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Preparación: cogemos una rebanada del pan de molde con pepitas de chocolate y la humedecemos un poco (vuelta y vuelta) en la leche Ideal que hemos puesto en un plato. No es necesario que empape mucho, simplemente un poco, para que luego nos quede más jugosa. Ponemos la rebanada en otro plato y le ponemos por encima una capa de postre lácteo de chocolate. Repetimos la operación con otra pieza de pan, pero ahora le ponemos por encima mermelada. Ponemos una tercera capa y cubrimos bien, incluso por los laterales, con el resto del postre lácteo de chocolate. Se nos va a quedar como una tarta de chocolate de lo más curiosa. Pequeñita pero muy aparente. Sólo queda meterla en la nevera, dejarla enfriar y que las diferentes capas se acoplen. Al servir, podemos cortarla en cuatro pedazos y adornarla con una guinda y un palillo como si fuera un sándwich para gordos de chocolate.

lunes 30 de marzo de 2009

POTAJE DE VIGILIA


Me encanta lo antiguo que se siente uno escribiendo palabras como "vigilia". Suena a cosas de cuando uno era pequeño como "bocadillo para el cine", "pantalón corto" o "mamá, el cura de matemáticas me toca los muslos". Lo típico. Cosas de cuando había castañeras, televisión en blanco y negro, y grises que, porra en ristre, te partían la cabeza por melenudo cuando ibas a la facultad. En fin, una juerga. La cosa es que el potaje está muy rico y no lo vamos a demonizar por un quítame allá esas vigilias. Eso sí, a tono con los tiempos, vamos a modernizarlo, sustituyendo el tradicional bacalao por unos filetes congelados de merluza en salsa verde. De Pescanova, claro, que como decía el profe de matemáticas (a quien por lo visto le gustaban modositos), los buenos, saben bien.

Ingredientes: 1 paquete de merluza en salsa verde congelada Pescanova, 1 bote de garbanzos con espinacas La Asturiana (Carrefour, Dia...), 1 lata pequeña de cebolla frita Hida, 1 huevo, pimentón, aceite, sal.

Preparación: en una cacerola preparamos dos (suelen venir 4) de las piezas de merluza congelada, siguiendo las instrucciones del envase. Cuando esté casi lista, le añadimos el contenido de nuestra lata de cebolla, unas gotas de aceite y le damos una vuelta con la cuchara de palo, aprovechando para ir troceando las piezas de merluza, que ya estarán blanditas. Le añadimos un poco de pimentón y sal, agregamos el contenido del bote de garbanzos con espinacas y removemos bien. Ahora todo es cuestión de añadir un poco de agua (sin pasarnos para que luego no quede excesivamente caldoso) y dejarlo unos 10 minutos (hasta que los garbanzos estén a nuestro gusto) a fuego suave y agitando de cuando en cuando la perolilla para que se hilvane todo adecuadamente. Finalmente, adornamos con unas rodajillas de huevo duro y a zampar. Puro atavismo estacional y semanasantero.

martes 24 de marzo de 2009

ATÚN VACÍO (es que es ISABEL y como todo el mundo sabe "el iSABEL no ocupa lugar")


En un ataque supino de pereza me había aprovisionado yo en el súper de un paquete de esos de filetes de atún marca Isabel de “abrir y listo” y me las prometía muy felices. Comía en un momento y luego podía dedicarle un rato a mi curso de sumiller por correspondencia (“conviértase en un experto en los misterios del vino, envidiado por sus amigos y requerido por las mujeres, deslumbre a los invitados con sus conocimientos y sea el centro de las fiestas y reuniones”, decía la propaganda), pero luego las cosas se complicaron. Fue abrir el atún con tomate y verlo allí con su salsilla tristona y livianita como un ala de mosca roja y me dio lástima. Y como soy un blando y un sentimental, me dejé llevar y le hice cosas. Cosas horribles para el orgullo de un plato precocinado (tan pagados de sí mismos ellos porque los anuncian en la tele), pero yo me debo a mi hambre, así que no me arrepiento. Si acaso por el curso de sumiller, pero no importa porque voy bastante bien. Sólo llevo seis meses y ya distingo el vino tinto del blanco. Casi siempre.

Ingredientes: 1 paquete de atún Isabel con tomate “abrir y listo”, 1 lata de tomate natural entero, 1 lata pequeña de cebolla frita Hida, vinagre de Módena, aceite, azúcar, sal y una hoja de laurel.

Preparación: cójase el paquetillo de atún Isabel con tomate y vuélquese en un plato, con cuidado de no romperlo, que viene muy pinturero y aparente. En una sartén con un poco de aceite caliente ponemos el contenido de la lata de cebolla, lo dejamos hacerse un poco y le añadimos el contenido de la lata de tomate entero, escurrido de su líquido. Le ponemos una hoja de laurel, sal, un poco de azúcar, y con una cuchara de madera le vamos dando vueltas, troceándolo mientras lo hacemos. La cosa es que se nos vaya haciendo un tomate frito pero no triturado, sino enterito. Que se vean los pedazos de tomate, que luego dan una textura estupenda y distinta, de lo más impostora. Se le añade un chorreón (no excesivo) de vinagre de Módena y se deja hacer, removiendo de vez en cuando, hasta que veamos que el tomate no tiene líquido y presenta un aspecto brillante y apetecible. Es el momento de coger el atún y, despreciando prácticamente en su totalidad la salsa que lleva, juntarlo con nuestro excelso tomate. Lo cubrimos con nuestra salsa y dejamos que se caliente. Ya sólo queda emplatarlo y adornarlo con la hoja de laurel, que no están los tiempos para desperdiciar nada.

sábado 14 de marzo de 2009

TORTILLA DE MIGAS COMO MUY CAMPESTRE


Dame pan y dime tonto, no pasa de ser un antiguo refrán voluntarioso. Si tienes invitados en casa, les das de comer un cacho de pan (aunque sea del día y de tahona) y encima les insultas, lo normal es que no vuelvan. Para evitarlo, y si tienes mucho empeño en darles pan de comer (oye, una manía la tiene cualquiera), puedes salir elegantemente del paso con esta tortilla de migas, que aúna la cocina más tradicional con la moderna pereza. En cualquier caso, si lo que quieres es que los invitados no vuelvan (oye, dos manías las tiene cualquiera) lo del mendrugo de pan y el insulto te funcionará perfectamente. Salvo si son perro, pero esa ya es otra historia.
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Ingredientes: 1 envase de migas precocinadas (hay varias marcas en la zona de refrigerados), unas lonchas de bacon, un poco de salsa de soja, un par de huevos (tres si son pequeños), un par de dientes de ajo y aceite.
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Preparación: en un bol ponemos uno de los envases de migas (suelen venir divididos en dos para que sea más fácil dosificarlas) deshaciéndolo un poco con las manos para que queden sueltas. En una sartén freímos unas cuantas lonchas de bacon cortadas en pedacitos (digamos unas 5) y cuando estén doradas y crujientes, las echamos sobre las migas. Batimos un par de huevos y en vez de sal le añadimos un chorreón de salsa de soja. Removemos bien y lo añadimos a las migas. En una sartén caliente con un poco aceite ponemos un par de dientes de ajo bien picaditos a dorar. Cuando cojan color, añadimos el contenido del bol, volvemos a remover para que se mezcle todo bien y procedemos como si fuera una tortilla de patatas. Dejamos que se nos cuaje por una cara (poco tiempo para que no se nos queme) y con ayuda de un plato, le damos la vuelta y dejamos cuajar por el otro lado. Si luego servimos cada ración con un par de pimientos verdes fritos por encima, la cosa nos queda para nota.

jueves 5 de marzo de 2009

CHOCOLATAS DE MANDARINA

Hacer un postre siempre suena a complicado. Una cosa como de mucha harina flotando por el aire, y sudoroso personal de brazos como jamones, en camiseta y amasando como locos. Y da pereza, y si tienes invitados dices, oye que lo traigan ellos, que para eso vienen a gorronear. Pero bueno, siempre hay una ocasión extraordinaria, un día que quieres marcarte una chulada y quedar bien con alguien especial. Pues nada, sin problema, tiramos de lata (de mandarina en almíbar en este caso) y asunto arreglado. Además, como todo el mundo sabe las latas son afrodisíacas. ¿Quién no ha conocido al típico pesado que, a base de insistir y de dar la lata y dar la lata, ha terminado consiguiendo sus objetivos amatorios? Es patético, pero es así. Y a mí no me preguntéis que soy cocinero, no psicólogo.

Ingredientes: 1 lata de mandarinas en almíbar, 1 envase de fondue de chocolate Nestlé para microondas, 1 bote de mermelada de naranja.

Preparación: calentamos el envase de la fondue al baño de María (el microondas y yo no nos llevamos bien, es más, no tengo, pero si lo tienes puedes usarlo tranquilamente. Si hay algo peor que un microondas es un talibán anti-microondas) hasta que el chocolate quede debidamente líquido. Escurrimos las mandarinas, las introducimos con cuidado en la fondue para que se bañen de chocolate, las sacamos y depositamos sobre un film plástico de esos de cocina. Astutamente las metemos en la nevera para que el chocolate vuelva a solidificarse y podamos manipularlas a gusto. En un plato extendemos una capa fina de mermelada de naranja y cuando los gajos de mandarina estén fríos, los despegamos cuidadosamente del plástico y los vamos poniendo por encima. Sólo queda adornar con una hojilla de menta o de albahaca, y a triunfar.

miércoles 25 de febrero de 2009

DECÁLOGO IMPOSTOR

No soy yo muy amigo de los decálogos, que me suenan como a mandamientos. Si te haces impostor es precisamente para hacer lo que te dé la gana, y que no se te metan en la sartén los tocapelotas. Pero el otro día en el "A vivir que son dos días" de Montserrat Domínguez en la SER, estuvimos hablando de éste y han sido varios los oyentes que me lo han pedido por email. Y como soy muy obediente (y a lo mejor un poco calzonazos, ahora que lo pienso) voy y lo pongo. Puesto queda.

1.- Esconderás las latas bajo todas las cosas (mejor en el contenedor de la calle, que hay invitados cotillas que te registran disimuladamente hasta la basura)
2.- No tomarás el nombre impostor en vano (si es caro o no se encuentra en el súper, no es impostor)
3.- Aprovecharás las fiestas. Desengáñate, si tardas tres horas en hacer una receta, no es impostora.
4.- Honrarás a Falsarius y le enviarás todos los meses un 10% de tu sueldo (es opcional, pero se agradecería mucho).
5.- No envenenarás a tus invitados (impostores sí, pero no criminales). Y si se te intoxica alguno, la culpa al latero.
6.- No cometerás actos impuros, al menos mientras cocinas. Muy especialmente si voy de invitado.
7.- No hurtarás (o sí, a mí me la sopla), pero distraer unos langostinos en bodas y comuniones para enriquecer tus guisos, no es moralmente rechazable.
8.- Engañarás a tus invitados. El uso de productos naturales, sabiamente mezclados con tus latas o precocinados, no sólo es lícito, sino casi imprescindible. Lo natural encubre lo impostor.
9.- No te consentirás culpabilidades inoportunas. Si alguien duda de la autenticidad de un plato, muere negando
10.- No codiciarás los bienes ajenos. Nada de tomar apuntes en casa de un amigo, si quieres mi libro, cómpralo.